Sobre cómo tejer una campaña de expectativa navideña

A propósito de las festividades y de regalos, les voy a explicar lo que fue alguna de mis ocurrencias y cómo ser un verdadero ‘troll‘ navideño; creo que quienes me conocen saben que toda mi vida he sido exageradamente malo para dar regalos y que por lo general tiendo a preferir los detalles porque esos se implantan en la memoria. No acostumbro a desquitarme por los malos ratos que algunas personas me hacen pasar, pero más que eso, a veces se me ocurren ideas perversamente divertidas para impartir lecciones y garantizarme que las aprendan de por vida; si usted se llama Stephany, odia a morir su segundo nombre y su apellido proviene de lejanas tierras europeas, no me odie, lo que a continuación voy a relatar, fue una muestra genuina de mi más profundo aprecio y ese deseo de perpetuar un detalle por el resto de su vida.

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Miradas

Las palabras hieren y enredan hasta las mejores intenciones. Por eso soy un devoto de las miradas, porque estas nunca podrán ocultar la verdad que el verbo siempre podrá disfrazar, son siempre sinceras.

Las miradas no disimulan lo que sienten. Mientras tanto yo me dedico a imaginarlas. Somos como las estrellas… porque esa estrella hoy está aquí, mañana no sé si será la misma. Así como tú que hoy estás aquí sentada leyéndome, ¿mañana quién vendrá por mí?

La noche siempre fue nuestra, aunque no la tuviéramos. Me la paso pensando en lo que será de nosotros mañana…

Magia

Esta noche haré magia contigo. Sobre tu espalda pondré todas mis cartas y jugaré póker hasta que tus ojos me dejen solo. Tú sabes que poco me gustan los juegos de mesa, pero si quieres, jugaremos en serio, con apuesta y todo. Tu prefieres la ruleta rusa, así que cambiaremos el revólver por nuestras bocas, si pierdes te disparo un beso. Tranquila, con ésta no te mato, aunque quieras perder siempre.

Quiero ser el croupier de tu cuerpo, ese que reparte las fichas del blackjack que jugamos ahora que nuestros destinos se cruzaron. Tu espalda será la mesa en que descansen mis intenciones de matarte a 21 besos; todavía guardo el as que la vida me dio el día que te conocí…