Tinta, cafeína y rock n’ roll

Así fue como consumimos las botellas, mientras hablábamos de lo que sería nuestro encuentro la próxima vez que al destino le diera la jodida gana de volver a juntarnos. Te escuchaba y escribía casi al tiempo en que pasaba los tragos de aquella botella de Jägermeister que compramos en ese viaje que hicimos por Europa; digitaba y recordaba el memorable instante en que nuestras bocas se rozaron por primera vez y no apartaba de mi cabeza ese Love me two times, baby, love me twice today¹ de Morrison, mientras pensaba que mis días en aquel entonces tenían el sabor de la dulce melaza de tus labios, el herbáceo sabor de cada copa de esta botella y los recuerdos de todos los momentos juntos allí bajo las palmas que fueron cómplices de esa magia que entre los dos fluyó.

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El tejemaneje detrás de las relaciones del siglo XXI

Escrito la noche del 18/07/2012, momento en que decidí detenerme a pensar en lo que define a las relaciones de pareja en nuestros días. Después de meditarlo un rato con mi conciencia, sus conclusiones basadas en algunos de mis malos ratos, arrojaron el balance que a continuación será presentado a manera de análisis personal por mi alter ego (que al parecer tiene más experiencia que yo).


Lección 1: La vida es dolorosamente bella.

Después de una que otra decepción, pública o silenciosa, de múltiples retorcijones en el estómago, desánimo y ganas de no hacer nada en absoluto, seguramente recordarás que alguna vez llegaron las noches en vela y las lamentaciones por lo que fue y lo que no fue. En repetidas ocasiones padeciste aquello que tanto evitaste, y como resolución de un nuevo comienzo que te garantizara no volver a cometer los mismos errores, terminaste resolviendo tomar la postura del estratega que estudia a sus oponentes antes de llevar a cabo sus planes.

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Maldito cigarrillo

Escrito el 5 de mayo de 2010 en un momento de preocupación ante la adicción de cierta chica por el cigarrillo y el paso a un segundo plano de nuestro intento de relación. Nota rescatada de otro montón que se esconden entre mis publicaciones en Facebook.


¿Por qué no apagas el cigarrillo? Tanto humo no me deja ver tu cara y para mí sería más que un agobiante castigo tener que privarme de tu fastuosa belleza. Tu perfume ya no es lo mismo cuando se confunde entre la bruma que expide tu boca y tu piel evidentemente ha dejado de ser tan tersa desde que tus poros respiran nicotina.

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El arte de dejar ir

Superar es necesario, seguir adelante es esencial, mirar hacia atrás es perder el tiempo; si el pasado fuese bueno se llamaría presente. 

Es bastante probable que casi todos los seres humanos en edad de envolverse en cualquier lío sentimental hayamos tenido que afrontar alguna vez el hecho de soltar algo a lo que nos mantuvimos aferrados un buen tiempo. Y no es para nada fácil conseguirlo. 

Estamos acostumbrados a crear ataduras que finalmente terminan por parecerse más a un capricho que otra cosa. 

Algo que nunca he podido entender, es la incapacidad de la gran mayoría de mujeres y cierto sector masculino, de soltar las cadenas que los mantienen amarrados a relaciones  en las que el sufrimiento ha estado a la orden del día. ¿Qué, acaso son masoquistas?

En repetidas ocasiones nos vemos envueltos en estas situaciones y de seguro que si no fuera por las personas que nos rodean y a quienes claramente les importamos, no hubiera sido fácil superarlas. De principio nunca fue fácil.

Inexplicablemente nos apegamos de una forma estúpida a pensar que las cosas pueden cambiar y que quizá en adelante todo será diferente, así la contraparte nos haya hecho conocer las facetas más amargas del amor. Ahí es cuando entran los amigos, esos seres a quienes realmente les preocupa vernos en ese estado de idiotez (que afortunadamente es transitorio en la mayor parte de los casos).

¿Recuerdan a alguno de sus amigos mencionar el típico “Simplemente déjalo/a ir”? Claro, ¡como si fuera fácil! Estoy seguro que no existe una frase más frustrante que esta. No es posible contener la ira ante semejante estupidez, pues nadie sabe en absoluto cómo hacerlo o qué parte de nosotros es la que se mantiene sujeta a esa persona o situación que tenemos que “soltar”.

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