Mochileando en El Cabo de la Vela

Viajar es uno de esos placeres que inyectan más energía, relajan y renuevan las ganas de enfrentarse a la vida con otros ánimos, por eso resulta tan gratificante cambiar de latitudes y escaparse eventualmente de la monotonía en la cotidianidad. No sé si les ocurra lo mismo, pero en mi caso viajar me ha servido en ocasiones para expandir el entendimiento, conocer lugares, relacionarme con diferentes tipos de personas en variedad de entornos, aprender de otras culturas y costumbres, olvidarme de todo aquello que me preocupa e incluso hasta a dar el primer paso para dejar atrás momentos amargos por los que eventualmente tenemos que pasar los seres humanos.

Entre tantos recuerdos que se me vienen a la memoria de algunos de los viajes que he tenido la fortuna de emprender, tengo presente en particular una experiencia que logró revitalizar mi mente y que a continuación me dispondré a detallar.

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